-Mira, sé que eres nuevo aquí y todo eso, pero creo que podríamos llevarnos bien. Ya sabes, por el bien del equipo. Óscar finalmente levantó la vista, pero su expresión seguía siendo fría. -No creo que eso sea necesario. Fruncí el ceño. -¿Perdón? -No necesito ser tu amigo para trabajar contigo. Eso ya era demasiado. Me aparté de la mesa y lo miré directamente, sintiendo que la irritación subía por mi garganta. -¿Tienes algún problema conmigo o qué? Óscar suspiró, como si estuviera cansado de una conversación que ni siquiera habíamos tenido antes. Cerró su portátil y me miró con la misma calma desesperante de siempre. -No tengo un problema contigo, Lando. Simplemente, no quiero ser tu amigo.
More details