Patéalo, pensé, patéalo... Pero no pude hacerlo. No podía moverme. No podía hacer nada. Todo lo que podía hacer era mirarlo, incrédula, mientras él apretaba mi mano y se acercaba aún más...
Después de unos eventos inesperado volví a la época donde mi abuela era joven, todo es diferente, nisiquiera se cuando volveré pero hare algo, matar a los demonios que tanto dolor le causaron.