Una guerra de miradas entre ambos jóvenes, que no la detiene ni la luz radiante del sol o el eco de las voces de las demás personas allí junto a ellos, porque no, no estaban solos, pero para ellos solo existían ellos dos y nadie más. La tensión entre Haziel y Eythan era tan palpable que la mismísima presencia de ambos.
Eythan es solo eso, Eythan. Él es él. Aquel egocéntrico chico, de chaqueta negra y lentes oscuros. Él era esa clase de chico que te deja embobada desde la primera vez que lo miras, con unos ojos que te llevan al abismo de la pasión.
Haziel es ella. Una chica extrovertida y que le alegra el día a cualquiera solo con su presencia. Pero no te creas, no es la típica chica tímida que se enamora del chico malo o la chica insegura de sí misma, ella es la que lo reta, la chica dura y que muestra desinterés ante los chicos, aunque les gusten.