Mis días eran iguales porque yo así los quería..., hasta que la conocí a ella. Aquel día que cruzo por la puerta no se sí haya sido su sonrisa tímida, su mirada dulce, o su cabello necio, pero de lo que si estaba seguro era de que la quería para mi, la quería mía y me quería suyo
Toate drepturile rezervate
Alătură-te celei mai largi comunități de povestiri din lumePrimește recomandări personalizate de povești, salvează-ți favoritele în biblioteca ta și comentează și votează pentru a-ți dezvolta comunitatea.
Sus ojos me cautivaron desde el instante que me cruce con ellos. Y aunque no fueron las mejores circunstancias cuando le conocí, definitivamente estoy agradecida que su vida se cruzara con la mía.