...Camino hacia donde ella esta, es gloriosa en sus gestos y facciones, descansa la copa en la barra, tomándome de la mano acerca su boca a mi mejilla y me planta un suave beso...
Estaba dibujando en su ventana, parecía concentrada, sonreí involuntariamente y dejé de mirar, me apoyé en mi silla. Maldita Italiana, repetía en mi cabeza.