
Es muy difícil diferenciar a un negro de un chino; sobre todo si es de noche. Yo lo suelo hacer por el pelo. Y también por la comida, porque los negros comen mucho más. Creo que la culpa es de la publicidad. Tsonga lleva poco en nuestro país y es muy sugestionable; en cambio, Liu Xiang ya tiene el estómago acostumbrado al gazpacho de súper y vive con poca cosa. Después de la Tercera Guerra Mundial, Europa se llenó de negros y chinos. No es que no me guste, pero nos hemos mestizado tanto que han acabado con todo nuestro encanto. Antes, cuando viajabas, sabías perfectamente cuándo te sentabas al lado de un alemán en el tren; o si el camarero del restaurante era italiano; y no te digo ya con las suecas. Se veían a leguas. Tsonga siempre dice que en África va a ocurrir lo mismo, tarde o temprano, porque con esto de la crisis los blancos emigramos mucho. Le da pena que cuando sus nietos vayan allí de vacaciones, no puedan diferenciar a un tanzano de un liberiano porque él sabe que no se parecen en nada. Lo mismo que Liu Xiang a un vietnamita.Wszelkie Prawa Zastrzeżone
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