Pasar años alejada del lugar que consideraba un hogar es difícil, más aún cuando soportas cosas que no estabas lista para afrontar y que te marcan de forma imborrable.
Al volver al pueblo donde creciste te topas con cosas que pensabas imposibles, el lugar que creías qué era normal tenía secretos ocultos y las personas que conocías también habían cambiado con el paso del tiempo.
En medio del caos, los monstruos de otras dimensión y tus propios conflictos internos se necesita una luz al final del tunel y tal vez tu corazón te ayude a encontrarla, no sin enfrentar golpes qué te dejan vulnerable aunque intentes evitarlo.
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