Existió un tiempo en el que Cronos sintió algo más que ambición, sintió compasión e incluso, cuentan las ninfas, amor.
Amor por su primera hija, la diosa Hela. Diosa de la tempestad, las estrellas y las almas perdidas.
Él, al enterarse de la profecía en la que sus hijos lo destronarían y, al estar a punto de comerse a su hija sintió pena por ella y la despojo de su divinidad, arrojándola al mundo mortal.
Un tiempo después, cuando Zeus se alzó, él junto con sus hermanos decidieron recuperar a Hela y que ella luchará junto a ellos. Y así fue. Los olímpicos destituyeron a los titanes y un nuevo rey se alzo.
Pero Zeus con codicia le arrebató el trono que por derecho el correspondía a Hela y la mando al Tártaro, condenándola por toda su eternidad.
Ahora, una nueva profecía fue dicha y el Olimpo peligra pero para salvarlo ocupan a Hela la diosa condenada.
¿Pero quién querría la ayuda de una diosa rencorosa y con el poder de sacar a los titanes de el Tártaro?
Absolutamente nadie.
Grandiosa y maravillosa portada hecha por: @-floatingloser
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