Lluvia torrencial ©

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Gillian Ashworth era la perdición atrapada en un solo cuerpo. Representaba todo lo que una mujer envidiaba y un hombre adoraba, estaba llena de secretos y mentiras delirantes. Era manipulación, odio y crueldad enfundados en un caliente cuerpo que despertaba caos en toda la facultad. Todos creían conocerla y la elogiaban, pero lo cierto era que nadie sabía todo lo que debajo de su piel escondía. Ella no tenía necesidad de esforzarse por ser obedecida, todo lo tenía y lo controlaba en un juego que solo ella creaba. Ante sus azules ojos todos eran vistos como juguetes con una función, que tarde o temprano acababa dañando y desechando sin ningún tipo de pudor. Sin embargo, todo tiene su debilidad y Theo Walstone no iba a parar hasta ser quien le diera libertad. TODOS LOS DERECHOS DE AUTOR RESERVADOS.
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ARDIENTE

En los pasillos donde la ley se disfraza de justicia, y el poder se oculta tras trajes elegantes y crímenes perfectos, Cassandra Willson libra una batalla que no esperaba perder... contra Eros Beaufort. Abogado brillante, magnético y con un pasado tan turbio como las redes que controla, Eros no solo representa peligro... lo es. Ella llegó para defender causas, pero terminó cayendo en la más devastadora: él. Lo suyo no fue amor. Fue hambre. Fue pecado. Fue una necesidad adictiva que se coló entre las sábanas, entre sus ideales, entre el juicio y la locura. Él no vino a salvarla. Vino a quemarla desde adentro. Por una obsesión que ahora tiene nombre y cuerpo: el de ella. Porque cuando el deseo es más fuerte que la razón, y el amor se disfraza de obsesión, no hay reglas que valgan, ni límites que detengan lo inevitable. Él la arrastra a un juego donde cada caricia quema, cada beso es una amenaza y cada secreto puede destruirlos. Porque a veces el corazón se entrega a quien debería destruirte. Y algo aprendió Cassandra Willson: No nos damos cuenta de cómo somos capaces de destruirnos a nosotros mismos por salvar a otros. ¿Puede un alma sobrevivir al fuego de una obsesión? ¿O simplemente se aprende a arder... hasta que ya no queda nada? ¿Y si perderse en la oscuridad de Eros Beaufort es la única forma de salvarse?

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