¿El amor realmente existe?, ¿acaso estamos destinados?, ¿por qué me siento de esta manera? No lo sé, pero deseo descubrirlo.
El camino por vivir es largo, miles de tropiezos hacen parte de el, pero no me sentiré agobiada ni perdida si te encuentras a mi lado.
El sufrimiento nunca se detiene, pero tú haces que desaparezca.
Sentirme de esta forma es mi perdición; es tan triste y cruel ver como te alejas cada vez más sin que yo pueda hacer algo para cambiarlo.
Mereces a alguien que te ame con todo su corazón, alguien que piense en ti constante mente, alguien que no se domine por el miedo y deje de intentarlo. Yo no estoy asustada y estoy dispuesta a intentarlo, tan solo mírame.
Los problemas que atravesamos no son nada cuando estoy a tu lado, mi mente se vacía y sólo logro enfocarme en tu sonrisa, juntos podemos acabar con todo este caos, dándole sentido a la vida, nuestra última esperanza.
________________________________________________________________________
El problema central de la obra no radica en el lio amoroso de la pareja principal, sino en las dificultades que tiene cada uno de los personajes en la etapa juvenil; bullying, preferencia sexuales, depresión, transtornos y todo lo que conlleva a la influencia del accionar que marcan la narración. Todo tiene un motivo, simplemente hay que destacar que la vida no es sencilla, realmente no es facil, pero con el amor y la compañia de las personas adecuadas todo puede seguir adelante.
Kara y su madre solo se tienen la una a la otra. Crecieron en la mansión Stone, no como parte de la familia, sino sirviendo en ella. Kara sueña con un futuro mejor, pero vivir tan cerca de los lujos ajenos y tan lejos de pertenecer a ellos tiene un precio.
Desde niña, guarda en silencio un amor imposible por Mark, el primogénito de la casa. Entre humillaciones, secretos y pérdidas, su vida se divide en tres etapas: la adolescencia que la marca, la adultez que la quiebra y la madurez como madre soltera que la pone a prueba una vez más.
Tres épocas, un solo corazón... y una historia que demuestra que, a veces, amar también duele.