¡Quiero comerme un niño!
Soobin era un pequeño fantasma aunque no le gustaba ser fantasma.
Sus padres, que al igual que Soobin, eran fantasmas, cuidaban de él y le enseñaban el mundo humano.
Pero un día, la casa abandonada en dónde vivían se demolió y comenzaron la construcción de otra.
Soobin no estaba nada contento pero sus papás le explicaron que no era tan malo.