Esta Frank(Bystaxx,Aquí es cuando se enteran que estoy "obcesinada" con el.Lo cual es verdad...)
"Todo era normal,hasta que me llamo el Rey del Infierno...-dijo ella,algo seria.
Y que te dijo...?-dijo el,confuso.
Que te cuidara. -dijo ella,seriamente."
"Ningun otro demonio te toca al menos que sea yo...-dijo ella,con rabia.
No hagas algo estúpido...-dijo el,débilmente.
Es lo que un demonio hace,no...?-dijo ella,con mas rabia y el la miro.
Solo...no te quiero perder. -dijo el,de la manera anterior.
Me perderás si te pasa algo,lo cual me impida volver a verte...-dijo ella,formando sus puños para atacar"
"Eres un demonio...no puedo sentir algo por un demonio. No quiero que alguien como ella me lastime. -dijo el,algo entristecido. Y ella se aparece por la puerta.
Tan así me quieres...? O acaso me tienes miedo...?-dijo ella,con la mirada baja.
Ambas y ninguna...-dijo el,volteandose a verla.
Entonces...?-dijo ella,apunto de romper en llanto aun sin levantar la mirada.
Te amo...y te tengo terror...-dijo el,bajando la mirada."
"Hace meses mencione algo,lo cual dije que no estaba listo para decir,verdad...?-dijo el, terminando de cenar.
Si,si lo hiciste...-dijo ella,mirándolo. Y el solo sonrió de lado.
Aun te sigo queriendo entre mis brazos,en medio de mi cama...-dijo el,sin mas y ella se sonrojo ligeramente."
"Acaso no ves que soy un maldito monstruo!!!?-dijo ella,medio tomada,molesta y apunto de romper en llanto. El la tomo de las muñecas fuertemente y la acorraló sin escapatoria alguna.
Dicen,que para el amor no hay barreras...-dijo el,mirándola a los ojos. Ella solo le miro.- tu,eres mi demonio...yo,soy tu mortal.-el continuo.
Pero acaso no ves que te e hecho daño? Que soy una maldita psicópata y que por eso te hago daño?- dijo ella,con lagrimas ensangrentadas corriendo por sus mejillas.
Me haces daño estando en el estado que estas en estos momentos...-dijo el,dejando un pequeño beso en sus labios."
Una extraña obsesión.
No supo cuando ni como empezó, era extraño que cada vez que lo veía sus instintos se ponía a flor de piel.
Su nombre era Daenerys Targeryen, y su vida había estado marcada por una obsesión silenciosa pero profunda: Jacaerys Velaryon.
Pero, como las olas que golpeaban la orilla, su obsesión se estrellaba contra la dura realidad de que Jacaerys parecía tan distante e inaccesible como el horizonte mismo.