Sin Compromiso
Kaminari sabe jugar. Le gusta coquetear, provocar, encender... y desaparecer antes de que alguien se atreva a pedirle algo más.
Bakugou no tiene tiempo para el amor. Pero cuando la tensión se acumula y el cuerpo le exige escape, no va a decir que no a un trato conveniente.
Ninguno busca amor. Ninguno quiere ataduras.
Entonces, cuando un encuentro inesperado los enciende sin previo aviso, toman una decisión simple:
Solo placer. Sin sentimientos. Sin promesas.
Nadie tenía que enterarse.
Pero lo repitieron.
Una vez. Dos. Diez.
Lo que empezó como sexo sin compromiso se vuelve adicción.
Ahora se buscan, se chocan, se rozan con rabia contenida en pasillos oscuros, en entrenamientos sudados, en dormitorios que no deberían compartir.
No son nada. No se gustan. No se necesitan.
Se supone que no hay sentimientos... pero
¿por qué seguir las reglas?