
Ruben corrió, sus manos sudaban, estaba agitado. Pero sabía que no podía mirar atrás. Se sentó y decidió mirar el lugar. Estaba en speril , un bosque del que se hablaba mucho, debido a que la gente que allí ingresaba, no volvía jamás.
Comenzó a mirar hacia ambos lados, cuando se oyó un grito desgarrador, debía empezar a Actuar, tenía los días contados.
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