Hay recuerdos que desaparecen. Otros simplemente quedan cubiertos. Odile pinta lugares que no recuerda haber visto. Aramis evita un pasado que ni siquiera sabe que ha olvidado. Cuando sus vidas se cruzan en París, ninguno tiene motivos para reconocer al otro. Al menos, eso creen. Hasta que aparecen las contradicciones: una fotografía imposible, recuerdos que parecen pertenecer a alguien más y el nombre de una chica que ninguno debería haber olvidado. Kya. Cuanto más intentan reconstruir lo ocurrido, menos pueden confiar en su propia memoria. Porque olvidar no siempre es un accidente. Y quizá algunas cosas fueron cubiertas por una razón. PENTIMENTO Lo que fue cubierto sigue debajo.
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