"Lo siento. Todo lo que hice estuvo mal. No fui yo quien elegí esto, Jamás fue mi intención implicarte, y, si te he mentido, si te he tratado así, fue para protegerte, no sé en que momento, y solo te lo diré a ti, y no pienso admitirlo. Me enamoré de ti. Y si, es un asco, todo esto. Pero, Esta es la vida que hemos hecho, las pistolas dispararán en la oscuridad como una dulce serenata. Ninguno elegimos esto. Y ninguna chica como tú debería ensuciarse las manos de esta manera. Quiero que sepas, que no tengo esperanzas de leas esta carta, porque mis oportunidades contigo se esfumaron como el humo de mi cigarro, Y se secaron igual de rápido que las lágrimas que alguna vez derramaste por mi. Que probablemente, ya no sea el único que sepa lo poco que te gusta jugar al parchís, que siempre duermes de el lado izquierdo de la cama, que te encantan las peliculas de miedo, que el azul celeste y el verde lima son tus colores favoritos, que te gustan los besos detrás de la oreja o que yo fui el primero en estar contigo. Te escribo entre calada y calada de vida que se me consume. Y quiero que sepas; que aunque me voy, me voy queriéndote"
Inspirada en Héctor Méndez, chico de la uni que conocí en 2024.
Tal vez las segundas oportunidades son así por algo, porque quizá en ella puedes aprender muchas cosas que quizá no conocías.
Porque Layter Karls llegó como el huracán de mi corazón, aquel que pasó en algunos meses, pero que marcó algo importante en mi historia.