Existe un mundo dónde la corrupción pasea por las calles impune, dónde las mujeres son maltratadas por los hombres y la codicia es la base del sistema.
Eso no es un mundo,
Es un infierno.
Adel, un joven vigilante de apenas 138 años, tiene el don de la verdad y la justicia, vive en Solaris, un mundo dónde el hambre, el dolor y la muerte no existen.
No hay guerras, no hay criminales,
Solo paz.
En la Tierra que Adel observa día y noche es muy distinto todo, esos extraños humanos jamás parecen aprender.
No quiere ser como ellos, odiaría vivir en un lugar tan corrompido por los sentimientos.
Pero Adel es débil, ella lo ha hecho débil.
El amor ya no es un mito para él, lo conoce y se odia por ello. Y, sin darse cuenta, Adel ya se ha convertido en uno de ellos.
Castigado hasta el fin de los tiempos.
Condenado por amor.
Amanecen pensando en dios, duermen pensando en dios.
Devotos desde su creación, con el propósito de guiar y purificar aquellas pobres criaturas perdidas en su sendero. Portadores del bien, sin algún mal que ensucie sus blancas y puras alas.
Nadie, ninguno de ellos puede caer bajo. Está prohibido, bajo toda circunstancia, caer en alguna tentación.
Un paso en falso puede llevar al ángel mas fuerte y eficaz a su humillante exilio.
Consecuencia que tuvo tras un infortunio caso que lo forzó a rebajarse a las alturas de sus impulsos, teniendo ahora que vagar descalzo por las frías calles creadas por la humanidad.
✟ ¿Has visto a ese ángel? ✟