Vas a abrir los ojos y esto, no va a ser real. Los abro, otra vez estoy acá, en mi cuarto, soñando con el. ¿Que rayos tiene que nada ni nadie lo saca de mi? ¿Como hizo para clavarse en mi corazón? ¿Por que no sale de mi mente? Todos los días me pregunto lo mismo, si, se me hizo una costumbre pensar en el diariamente, y es que ¿Como no hacerlo?.
Tiene tantas cualidades, sus gestos, sus rasgos, y hasta sus defectos parecen exquisitos. Me pregunto cuando acabare con mi sentimiento que floreció gracias a el, dentro de mi, con un simple "Hola" . Suspiro, aun así, aunque esto sea imposible, la ansiedad por volver a verlo algún día, me hace sonreír.
Para mi es normal, soñarlo, hablar de el, pensarlo, recordarlo. Me volví un baúl lleno de el. Literal. Tengo un baúl con fechas, papeles, y demás cosas que me recuerdan a el. A David, digno nombre de un rey. Mi rey.
Mi nombre es Milagros, lastima que no fui un milagro en su vida. Y a estas alturas de mi vida me pregunto como pude pasar quince años sin un rey en mi palacio. Sin mi rey, sin David.
Cuando eres una chica nada normal ni nada corriente, que intenta vivir contra todas las adversidades de su vida, pero es sacada de casa y no gentilmente qué digamos.
Y solo le queda empezar a trabajar con un multibillonario de niñera, sin saber los secretos y las mentiras oscuras que este guarda, quedando atrapada en estas que se vuelve una cadena invisible alrededor de su cuello que cada vez tiene más peso.
Eso no es lo único Melody con tal de conseguir la cura para el asma, termina en un matrimonio arreglado con nada más ni nada menos que el Sr. Deces.