EnanadeLali
TODO SOBRE NOSOTRAS
La ciudad estaba acostumbrada a mirar hacia el cielo.
A buscar una capa roja entre los edificios.
A esperar que, en el momento exacto en que todo pareciera perdido, **Supergirl** descendiera entre las nubes y salvara el día.
Pero aquella noche había algo diferente.
Kara Zor-El flotaba sobre Metrópolis, observando las luces debajo de ella.
Había pasado toda su vida sintiéndose dividida entre dos mundos.
Krypton.
La Tierra.
Una familia que había perdido.
Otra que había encontrado.
Una identidad que todavía estaba aprendiendo a comprender.
Y entonces apareció **ella**.
Lizzy.
La princesa del mar.
La joven de cabello rubio que parecía llevar un pedacito de océano consigo incluso cuando caminaba por una ciudad llena de cemento y cristal. La semidiosa que podía hablar con los animales, sentir la naturaleza, manipular el agua y entrar en lugares donde otros seres sobrenaturales jamás permitirían que un humano se acercara.
Pero no era su poder lo que había hecho que Kara se enamorara de ella.
Había sido su corazón.
La primera vez que la vio, Lizzy estaba arrodillada en el suelo, completamente concentrada en un pequeño animal herido.
No sabía que Kara la estaba observando.
No sabía que una kryptoniana podía escuchar los latidos de su corazón desde varios metros de distancia.
No sabía que, desde aquel instante, Kara había dejado de escuchar prácticamente cualquier otra cosa.
Lizzy acarició suavemente al animal.
-Ya está... estás a salvo.
Kara sintió algo extraño.
Algo cálido.
Algo que no tenía nada que ver con Krypton.
Y pensó:
*¿Quién no podría enamorarse de ella?*
Porque Lizzy era hermosa.
Sí.
Pero eso era lo menos importante.
Era hermosa cuando sonreía.
Hermosa cuando hablaba con los animales.
Hermosa cuando defendía a alguien que no podía defenderse solo.
Hermosa cuando se enfadaba por una injusticia.
Hermosa cuando se olvidaba de que alguien la estaba mirando.
Hermosa por den