alegomezpa
A modo de parecer melancólico.
Para quienes se despiden constantemente.
Se avecina la lluvia, el frío, el cielo gris
las hojas del otoño, la suave brizna
y un par de versos tristes o solitarios
para recordar los buenos tiempos.
Hay que estar firme
y el miedo tendrá derecho a aparecer,
y la inercia podrá abrir sus ojos
y la soledad puede abofetear fuertemente,
Y aunque el miedo y la inercia
y la soledad y el frío golpeen con vigor
en un décimo round,
el boxeador debe levantarse para evitar el knockout.
Si por cualquier motivo se llega a quebrar la voz,
y la soledad concurre con visitas constantes,
es necesario sentarla en el sillón
e indicarle que se quede inmóvil.
Si las rodillas quieren doblar su firmeza
y si la paciencia quiere ceder,
hay que estar de pie.
Es importante estar convencido de que el olvido
es esa maleta vieja y sucia y rota y maloliente
que está tirada en una esquina
y a la cual no se debe arrojar lo bueno,
lo agradable, la misma vida...
Es necesario no adoptar esa idea de aquel poeta:
después de todo el olvido no está lleno de memoria.
¡Fíjese usted! que el olvido tiene gusto a nada
es como comer sin sal.
no importan los idilios y las promesas,
una despedida es un adiós o es un hasta pronto,
todo depende de cómo se le adopte.