erzt2025
Alessia nunca imaginó que un campamento pudiera cambiar la forma en que veía a alguien.
Rodrigo siempre había estado ahí, entre actividades, juegos y campamentos, pero ella nunca se había detenido a mirarlo de verdad... hasta aquel día.
Una mirada inesperada fue suficiente para despertar sentimientos que no sabía que existían. Después vinieron las sonrisas, los nervios, los acercamientos, los silencios y todas esas pequeñas coincidencias que hicieron que Alessia comenzara a preguntarse si quizá ella no era la única que sentía algo.
Pero cuando una historia está hecha de miradas y no de palabras, nunca es fácil saber qué significa realmente cada momento.
Entre campamentos, amistades, dudas, momentos felices y otros que dolieron más de lo esperado, Alessia tendrá que descubrir que algunas historias no necesitan comenzar con un «me gustas».
A veces solo necesitan una mirada.
Porque hay cosas que nunca llegamos a decir... pero que jamás dejamos de sentir.