mariaplanas
Vega es la mayor de cinco hermanos. En casa están sus padres, pero es como si no estuvieran. Siempre ha sido la que sostiene todo: la que ayuda, la que cuida, la que sonríe aunque no le quede energía. No saca las mejores notas, pero nadie lo nota, porque siempre está ocupada asegurándose de que los demás estén bien. Hasta que llega un punto en el que deja de cuidarse a sí misma. Deja de ser su prioridad. Y empieza a romperse en silencio.
Leo, en cambio, parece tenerlo todo bajo control. Surfista, brillante, con buenas notas y una vida que desde fuera parece perfectamente encajada. Vive con su madre y su pareja, junto a sus dos hermanastras gemelas, y es el tipo de chico al que todo el mundo mira sin preocuparse demasiado por lo que hay detrás. Incluso cuando parece que no le falta nada, tampoco es tan simple.
El destino -o el caos- quiere que Vega y Leo, dos mundos completamente distintos, terminen encontrándose. Y cuando lo hacen, no pueden dejar de pensarse, aunque él tenga una novia, aunque ella no se permita sentir demasiado, aunque todo parezca decirles que no deberían.
Pero hay cosas que no se pueden evitar.
Y hay personas que, por mucho que intentes ignorarlas, se quedan.