Hynex12
Un romance en línea con las fotos de la protagonista, ¡y el objetivo resultó ser el magnate más temido!
Chu Yiran transmigró al cuerpo de una simple comparsa al servicio de una familia adinerada. La dueña original, movida por la codicia, había robado fotos de la joven más rica y deslumbrante del círculo social para pescar incautos en internet. Lo que jamás imaginó fue que el pez que mordió el anzuelo resultara ser nada menos que el mayor enemigo mortal de esa familia: Shen Yu, el tirano del mundo empresarial, célebre por su sangre fría y su crueldad despiadada.
Al ver los diez millones en "fondos de noviazgo" que Shen Yu le había transferido en el historial del chat, a Chu Yiran se le nubló la vista. Por un lado tenía al protagonista masculino, un hombre brutal capaz de aplastarla con un chasquido de dedos; por el otro, a la heredera cuyas fotos había robado, una mujer que la haría pedazos si descubría el engaño.
Para salvar el pellejo, Chu Yiran entró a trabajar en la empresa de Shen Yu como una mula de carga, con la esperanza de saldar la deuda con su salario. De día, él la destrozaba en la oficina diciendo que sus presentaciones parecían basura. De noche, se acurrucaba en su departamento rentado, disfrazaba la voz y le enviaba audios: "Cielo, trabajaste muchísimo hoy... me duele el corazón de verte así~".
Hasta que un día, durante una convivencia de la empresa, Chu Yiran se emborrachó, se lanzó de cabeza a los brazos de Shen Yu, sacó el teléfono y rompió a llorar a gritos: "¡Jefe, explotador desgraciado, la deuda del romance en línea no voy a poder pagártela ni en esta vida ni en la otra!".
Shen Yu clavó la mirada en la pantalla. Allí estaba esa cuenta que conocía tan bien: el único perfil con una flor de jazmín blanca como avatar. Soltó una risa cargada de furia.
"Así que la que me estafaba todas las noches... eras tú, ¿verdad, ingratita?"