xaminega
Nos conocimos entre risas de secundaria y sueños que parecían eternos.
Éramos un "para siempre" en voz baja, hasta que un día, sin previo aviso, todo se rompió.
Entre recuerdos que arden y silencios que pesan, todavía resuena en mí aquella súplica inútil: "por favor, quédate."
Esta es mi historia: lo que sentí, lo que callé... lo que no dijimos.