EnanadeLali
Hay personas que entraban en una habitación y pasaban completamente desapercibidas.
Eugenia no era una de ellas.
No necesitaba levantar la voz.
No necesitaba buscar miradas.
Ni siquiera necesitaba intentarlo.
Simplemente aparecía...
Y las miradas llegaban solas.
Era algo a lo que estaba acostumbrada desde hacía años.
Ser hermosa nunca había sido un secreto para Eugenia.
Sabía perfectamente que lo era.
Sabía qué vestido ponerse para una reunión, qué sonrisa utilizar cuando necesitaba convencer a alguien y cuándo bastaba con sostener una mirada unos segundos más para conseguir lo que quería.
Pero reducirla únicamente a su belleza habría sido el error más grande que cualquiera podía cometer.
Porque Eugenia era mucho más que un rostro bonito.
Era inteligente.
Ambiciosa.
Fuerte.
Apasionada.
Tenaz.
Y peligrosamente segura de sí misma.
Había conseguido convertirse en una abogada titulada a pesar de haber crecido siendo la niña mimada de su padre, un respetado juez que la había amado y protegido desde el primer día.
Quizás precisamente por eso había aprendido a defenderse sola.
Porque que su padre pudiera abrirle todas las puertas del mundo no significaba que ella quisiera atravesarlas dependiendo de él.
Eugenia quería ganarse cada una.
Y lo había hecho.
A su manera.
Con sus propias reglas.
Con esa personalidad imposible de ignorar.
Y con un carácter que había provocado más de un dolor de cabeza en su padre.
Por eso, cuando él decidió que ya no podía seguir vigilándola personalmente, supo exactamente a quién recurrir.
Simon Espósito, jefe de la CIB y padre de la mejor amiga de Eugenia, nada más ni nada menos que Lizzy, futuramente conocida como ¨ La novia de Patrick Jane ¨.
Amigo suyo desde hacía años.
Compañero de confianza.
Y, sobre todo, alguien que conocía perfectamente a su hija.
-Necesito que me hagas un favor -le había dicho.
Simón lo miró con desconfianza.
-Eso nunca termina bien cuand