Helado_arcoiris
Adam murió como vivió: gritando estupideces, creyéndose el más importante de la habitación y absolutamente convencido de que tenía razón.
Y luego despertó en el Infierno.
Resulta que exterminar pecadores durante siglos, tener el ego del tamaño de un planeta y actuar como un frat boy divino con acceso a armamento celestial no te garantiza precisamente una suite en el Paraíso si es que te vuelves a morir. Ahora Adam es oficialmente un pecador más: sin autoridad, sin ejército, sin privilegios y, peor aún, rodeado de demonios que hacen algo peor que odiarlo personalmente. Ignorarlo.
Naturalmente, eso no va a detenerlo.
Porque si el Infierno ya está lleno de asesinos, lunáticos, degenerados y problemas con las patas, entonces alguien tiene que traer paz, orden y libertad a este maldito agujero. Aunque eso implique usar violencia absurda, decisiones horribles, tener como dúo a una adicta a los comics con esteroides y portar una cantidad criminal de explosivos.
Ahora Adam tiene un nuevo objetivo en la no-vida:
Convertirse en el maldito Peacemaker para así regresar al cielo.
Y si para lograr la paz tiene que partirle una guitarra en la cara a medio Pentagrama, destruir tres edificios y provocar un incidente diplomático entre Overlords...
Bueno.
La paz nunca fue una opción pacífica.