Judi_Shaury
El dolor de una pérdida puede dejarte a oscuras, atrapada en un presente donde los días pesan y las noches se vuelven eternas. Eso es lo que siente ella cada vez que cierra los ojos: un laberinto de recuerdos rotos y pesadillas que amenazan con consumirla.
Sin embargo, en el rincón más profundo de su mente, el mapa de sus sueños empieza a reescribirse.
Allí, entre la penumbra de la noche y un misterioso chico que parece encarnar sus peores temores, aparece un umbral. Una puerta entreabierta de la que emana una luz amarilla tan brillante y cálida que es capaz de rasgar la oscuridad. A través de ese brillo y de un rastro de estrellas doradas que caen como lágrimas, ella comenzará un viaje onírico para sanar, recordar y abrazar lo que ya no está.
Porque aunque su cuerpo duerma para escapar de la realidad, hay sentimientos tan fuertes que jamás se apagan. Al final del día, solo hace falta un corazón despierto para aprender a llorar estrellas.