SageNightshade88
Una calma que incomoda, reglas que nadie dice en voz alta, detalles que se repiten como si alguien los estuviera ensayando. Para no perderse, Amara empieza un diario. Al principio anota cosas pequeñas. Luego el cuaderno se llena de coincidencias imposibles, señales que nadie admite ver, y la certeza de que el silencio aquí no es ausencia: es una presencia que se entrena. Cada página la acerca a algo que su familia aprendió a callar... y que parece estar esperándola.
Porque hay ecos que no repiten... responden.