franfalleau
Una amenaza invisible. Un abismo de ciento cincuenta millones de kilómetros. Dieciocho minutos de retraso para pedir perdón.
Un agujero negro primordial del tamaño de la cabeza de un alfiler -pero con la masa de la Luna entera- ha entrado en el sistema solar. Su trayectoria es una condena matemática ineludible: va directo al núcleo del Sol. Si lo alcanza, la presión reventará la estrella desde adentro, calcinando la Tierra en cuestión de meses. No se puede destruir. No se puede bombardear. Solo se puede desviar.
Desde la cúpula del observatorio Heliopausa-4 en el desierto de Atacama, la astrofísica Elena Valls descubre que la única masa capaz de alterar el curso de la singularidad es el Caelum-IX, un gigantesco carguero de osmio minero.
El problema es quién lo pilota.
Mateo Valls, el hermano mayor de Elena, lleva cinco años exiliado en el vacío, sometiendo su cuerpo a dosis letales de radiación para pagar en secreto la carrera académica de la hermana que lo desprecia por haber abandonado a la familia.
Ahora, separados por un profundo resentimiento y atados a una desesperante latencia de comunicaciones donde cada mensaje tarda dieciocho minutos en llegar, Elena deberá guiar a Mateo hacia el punto de impacto. Tienen un solo intento para ejecutar una maniobra suicida en el borde de la singularidad antes de que la gravedad, o el silencio, los devore primero.
La física no sabe de perdones. Y el reloj ya empezó a correr.