CarolinaLiraMrquez
Danna aprendió a mantenerse firme.
En el campo, en el tatami y en su propia vida.
Aprendió a no bajar la guardia,
a no confiar de más
y a seguir adelante incluso cuando todo dentro de ella quería detenerse.
Porque hubo un momento en el que lo tuvo todo...
y también el momento exacto en el que lo perdió.
Una relación que parecía suficiente,
una traición que lo cambió todo
y un final que dejó más preguntas que respuestas.
Desde entonces, Danna se prometió no mirar atrás.
Hasta que Matteo volvió a aparecer en su vida.
No como antes.
No de la forma que ella habría elegido.
Sino en cada entrenamiento, en cada combate,
en cada instante en el que sus miradas se cruzan sin permiso.
Porque hay cosas que no desaparecen,
aunque pase el tiempo.
En el tocho, son rivales.
Cada partido es una batalla donde el orgullo pesa más que los recuerdos.
Donde ganar significa demostrar que ya no importa...
aunque en el fondo no sea cierto.
Pero en el taekwondo, no hay forma de escapar.
Comparten el mismo espacio, el mismo ritmo, la misma disciplina.
Se observan, se entienden, se contienen...
como si nunca hubieran dejado de hacerlo.
Y eso es lo más difícil de ignorar.
Entre la presión de los equipos, las heridas que no terminaron de cerrar
y las decisiones que aún duelen,
Danna tendrá que enfrentarse a algo más complicado que cualquier partido o combate:
aceptar que hay historias que no terminan cuando uno quiere.
Porque a veces, el problema no es el final...
es todo lo que queda cuando vuelves a ver a esa persona
y te das cuenta de que nada está realmente superado.
Que el orgullo sigue ahí.
Que el pasado sigue pesando.
Y que, a pesar de todo, hay miradas que siguen sintiéndose como antes.
Pero volver a intentarlo no siempre significa que las cosas salgan bien.
A veces significa arriesgarse a romperse otra vez.
Y Danna no está segura de estar lista para eso.