David_Saenz1995
Dicen que hay carreteras donde el motor se apaga sin explicación, y donde el silencio no es ausencia, sino presencia. Bajo una luna carmesí que parece colgar demasiado baja, una familia se queda varada y descubre una mansión que no recibe visitantes: los elige. Años después, Alberto llega con la vida aún intacta, sin imaginar que hay lugares capaces de aprender tus hábitos, tu miedo y hasta tu nombre. Dentro, los pasillos cambian de sitio, los objetos aparecen donde no estaban y los maniquíes guardan una calma perfecta, la misma calma de alguien, que espera tu error. Porque en esa casa lo peor no es la oscuridad: es la sensación de que, desde el primer paso, ya estabas destinado a volver.