Princesita_001
Si no juegas con fuego, te morirás de frío.
Eso decía mi padre. Aprendí que esa metáfora significaba que si no mataba me matarían.
También decía que mientras más personas me importaran, más armas les daba a mis enemigos.
Por eso nunca amé.
Hasta Mariana.
Ella fue la única por la que me atreví a quemarme, la única a la que traje a mi mundo aun sabiendo que la mafia no perdona. Con ella ya había arriesgado demasiado.
Entonces apareció ella.
Pelirroja. Pecosa. De ojos azules enormes.
-Vale la pena quemarse por ella -dijo Mariana una noche.
Bebí vino.
-Solo el dinero vale una quemadura.
-Fuiste amable, Dimitri.
-Contigo siempre lo soy, cariño.
-Ese no es el punto. Nunca lo has sido. Con nadie... ni siquiera con el niño que intentamos adoptar.
-Mentira.
-¿Mentira? Hiciste que lo devolviéramos porque rompió un jarrón.
Tenía razón.
Estaba furioso hasta verla observando mis libros como si fueran tesoros.
-Tal vez no lo sabía.
-Al último empleado que no lo sabía lo mataste-se alejó, fingiendo indiferencia.
-¿Querías que la matara? -pregunté caminando hacia ella y rodeándola por la cintura.
-No. Quiero que admitas que ella es ese fuego que necesitábamos... aunque nos queme.
-¿Por qué?
-Porque quiero una familia, Dimitri. Quiero ser madre.
-Ese cuento terminó hace años. No podemos tener hijos.
-¿Porque soy infértil? -su voz tembló.
Sabía cuánto nos había destrozado aquello. Éramos jóvenes, llenos de ilusiones por formar una familia, sin comprender aún el mundo al que nos enfrentábamos... hasta que ella recibió un disparo y, con él, murió nuestro hijo, haciendo que quedara infertil.
-Porque ya tengo suficiente con cuidarte a ti-me aparté de ella.
-No necesito que me cuides -dijo antes de irse.
Ya tenía suficientes debilidades.
Mariana era una.
No iba a agregar otra.
Mucho menos una pelirroja que parecía tan frágil como el cristal.
No sobreviviría.
Y aun así...esa chica de cabellos de fuego nos hacía querer acércan