Yuri jamás podría dudar del amor de Otabek, no cuando el alfa había salido a las tres de la mañana a buscar un helado de menta con chispas de chocolate sólo porque a él se le había antojado.
La vida universitaria de Otabek no había sido muy animada... Por así decirlo. De no ser por JJ estaría perdido...
Eso, hasta que los Crispino deciden hacer una fiesta para darle la bienvenida a los de primer año y allí conoce a un rubio que le llama la atención.