MariaFrancescaKolbe
Es importante que la psicología sea cristocéntrica y no meramente antropocéntrica porque el ser humano no se explica plenamente desde sí mismo. Cuando la psicología coloca al hombre como centro absoluto, corre el riesgo de absolutizar la experiencia, el deseo o el inconsciente, convirtiéndolos en criterio último de verdad y sentido. Una psicología cristocéntrica, en cambio, reconoce que el corazón humano fue creado para algo más grande que su propio equilibrio interno: fue creado para Dios. Solo a la luz de Jesucristo, verdadero Dios y verdadero hombre, el ser humano comprende su herida, su dignidad y su destino. Cristo ordena la psicología sin anularla; redime la interioridad sin negarla; no encierra al hombre en sí mismo, sino que lo abre a la verdad, a la cruz y a la esperanza de salvación.