Aldanaaok
La mano que sostiene el vaso, no es una historia de superación. Es una historia de resistencia.
De una mano que aprendió a sostener incluso cuando ya no tenía fuerzas.
De una vida que siguió avanzando aunque por dentro todo estuviera en pausa.
De una niña que tuvo que crecer antes de tiempo, de silencios que dijeron más que cualquier palabra, de vínculos que dolieron más de lo que abrazaron.
Este libro no busca respuestas.
Busca mostrar lo que muchas veces se esconde: el cansancio de existir, la soledad que no se ve, las preguntas que nunca encuentran alivio.
Entre recuerdos, heridas, amor que no fue y despedidas que nunca se supieron decir, estas páginas son un intento de entender(se).
Porque a veces no se trata de soltar. A veces, solo se trata de seguir sosteniendo...