— Recorre las calles alrededor del vacío durante horas y pasa entre edificios desiertos, esquivando grietas en el asfalto y coches abandonados. El aire huele a polvo, mira hacia arriba en cada esquina, buscando a Mika en las azoteas, en los techos, en las ventanas de los pisos altos desde donde se pueda ver el desastre pero no la encuentra.
Pasa frente al edificio de Mika, o lo que queda de él, no se detiene, no hay nada que ver, solo un cráter humeante y el vacío que sigue creciendo hacia los lados. Aurora se sube al coche y maneja hacia la casa de Bob y Yelena. La casa está en las afueras, lejos del desastre, en una calle arbolada donde el cielo todavía se ve normal, estaciona en la entrada, apaga el motor, y escucha, sube los escalones de la entrada, la puerta principal está entreabierta, empuja con la punta de los dedos y cruza el umbral.
La casa está vacía de personas, recorre el pasillo, abre puertas, mira habitaciones. La de Florence tiene las cortinas cerradas y un póster de Michael Jackson en la pared, sobre el escritorio hay una maceta con tierra seca, ella la toca y la tierra está fría, no hay nadie por lo que se sienta en el sillón de la sala, sola en la casa vacía, y espera.—