¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
Ya lleva tiempo desde que Nikaido estaba con esa idea de enseñarme a cocinar solo para que la pudiera ayudar con su negocio, no es como si hubiera mucho trabajo cuando su único cliente era Kaiman pero el tipo parecía tener un hoyo negro en su estómago, asi que entendía completamente la petición de la chica.
-Sigue sin parecerme buena idea, puedo ayudarte a limpiar si lo necesitas -respondí dudosa, desviando la mirada. Cada vez que ella salía con esta discusión le proponía otras cosas para hacer, no quería cocinar.
No sabía hacerlo.
-No es tan difícil, recuerda que estoy aquí para ayudarte - Cuando dijo eso volteé a verla, se veía tan amable y confiada, que simplemente me hizo dudar de todas las decisiones que había tomando hasta ese momento.
-Esta bien, siempre y cuando estés dictandome las instrucciones... Solo espero no matar a tu cliente más fiel.- rodee el mostrador, acompañada por la risa de Nikaido.
-No creo que lo logres, sería un milagro-contestó mientras se colocaba su delantal- Ahora, manos a la obra.
El proceso llevó mucho menos de lo que esperaba, quizás fue porque me la pasé conversando en lo que Nikaido preparaba todo, yo solo le pasaba los ingredientes que tenía lejos.
-Ves?, no era tan difi-
-HOLAAAA!- Giré para ver a Kaiman entrando tan ruidoso como siempre, lo seguí con la mirada mientras se sacaba su tan característica máscara para acercarse a los banquitos del mostrado.
-Holaa Kai- Aprovechando que se había sentado, apoyé mis manos sobre el mostrador para poder inclinarme sobre este y plantar un beso sobre sus labios...hocico?.
No iba a pensar en eso ahora.
-Hola linda-Al mismo tiempo que decía eso, sentí como su mano se posaba sobre la mía y le proporcionaba un ligero apretón. -Oye Nikaido, ya están las Gyozas?, las pude oler metros atrás-Dijo mientras se reía y golpeaba su estómago.
-Por supuesto, llegaste justo a tiempo- Ví como Nikaido le puso enfrente una bandeja llena de esas pequeñas cositas.- Hoy tu novia me ayudó- Su tono burlo no paso desapercibido por mi.
-De verdad?- La incredulidad en la voz de él me hizo sentir ofendida, tan poco creíble era?, no es como si hubiera hecho mucho que digamos.
-Eh, tampoco es un milagro sabes- reí mientras empuja su brazo suavemente- Cómo te fue hoy?- dije mientras me sentabas a su lado.
Él contaba las cosas que había hecho, me dio pena cuando pensé lo mucho que renegaba Vaux con este hombre trabajando en su hospital, pero eso no impidió que Nikaido y yo rieramos de las payasadas que hacía.
...
Ya habían pasado varias horas y llego el horario de cierre del local, así que ayudé a recoger las cosas antes de despedirme de Nikaido y marchame junto a Kai, él siempre suele acompañarme hasta la puerta de mi hogar para que no volviera sola, últimamente Hole se había vuelto más peligroso con esos malditos magos rondando.