Se veía tan quieto al dormir. Los músculos de su cara no se tensaban en absoluto, al contrario de su apariencia durante el día. Se veía quieto, casi tranquilo. Se preguntaba si ese sería el único momento vulnerable del gran espadachín negro, que realmente no conocía la paz.
Serpico se hallaba sentado a los pies de un sauce. Farnese dormía apaciblemente apoyada en su hombro rodeando con sus brazos a la señorita Casca, casi amarrándola para que no se inquietara al despertar. Se sentía tranquilo, pero a la vez inquieto de tener al hombre que había cambiado tanto a su princesa a pocos metros de distancia.
Estaba demasiado celoso.
Y tan molesto, que no podía dormir. No había pegado el ojo en varias noches. Se quedaría ahí, contemplándolo, casi absorto en sus propios pensamientos de cómo deshacerse de él.
El niño mono dormía apaciblemente junto a Guts, mientras que Schierke, casi siempre dormía junto a las chicas, pero esta noche había ido a recolectar algunos materiales del lugar, útiles para su magia.Se sentía frustrado al pensar que esta era una de las tantas noches que debía seguir fingiendo no querer atravesarlo con su espada... pero bien sabía que sólo eso no sería suficiente. Su rostro comenzó a tensarse un poco. Jamás lo había visto tenso al dormir, su expresión era totalmente desconocida.
Se sorprendio a si mismo casi soltando una carcajada de lo ridiculo que se veía. Cerró los ojos un momento y cuando los abrió, un aleteo aparecio frente a sus ojos.
- ¿ De qué te ríes, lacayo?
- ¿...disculpa?
- ¿Guts hace caras graciosas al dormir? - Puck entrecerró sus grandes ojos al mirarlo, incriminándolo.
- ¿ah, sí? -dijo, pretendiendo con tanta obviedad no saber nada, que Puck comenzó a hacer burla de su respuesta tibia. La verdad en estas semanas no habia sido capaz de notar nada en absoluto, así que técnicamente no mentía... pero Puck había acompañado a Guts durante casi dos estaciones completas, y ellos, durante al menos un mes y medio.
- Así es, como cuando le pinchas el cuello -el elfo comenzó a revolotear al rededor del hombre moreno. El pulso de Serpico se disparó de pronto al observar la cercanía de Puck a su cuello.
- Suena algo peligroso. Después de todo, es Guts.
El elfo, aún con esa mirada traviesa, levantó una de sus pequeñas manos para tocar el cuello de Guts, justo debajo de la oreja. Serpico estaba anonadado. Sus ojos pequeños se abrieron de par en par, como platos. Guts alzó un poco las cejas, incómodo, pero la reacción se expandió a todo su cuerpo. Por primera vez, veía a Guts dormir en una posición que no fuese sentado como una piedra inmóvil.
- Sabes que si miras mucho a alguien, se gasta -susurró Puck, volviendo a su lado y sentándose en su hombro.
- No entiendo a qué viene eso.
Ahí estaba, esa mirada cómplice que le decía "vamos, sabes bien de qué hablo" pero Serpico se rehusaba a entender al pequeño ser. Ignoraba por completo que este lo había visto vigilando celosamente al espadachín... y que además poseía la habilidad de sentir las emociones de las personas. Ante el silencio, Puck sólo sonrió, y revoloteó hasta el pecho del rubio, apoyando sus diminutas manos.
- Te pone nervioso ver a Guts, ¿verdad?
- ...-por un instante deseó estar lejos de esa situación, qué demonios estaba tramando Puck con tanta pregunta? Aunque tenía ganas de ignorarle, le sonrió- Es de pensar que jamás podría ser un rival para él.
- Pero, incluso fuera de combate siempre estás nervioso. Tu corazón me estalla los sesos -lloró sujetando su diminuto cráneo, y luego se revoloteó llegando hasta su cara, donde le pellizcó la nariz, de nuevo con ese gesto de sospecha- Esos latidos son bien raros ¿Acaso-
Antes de que Puck pudiera seguir molestándole, ambos fueron interrumpidos por un grito de la señorita Casca, medio dormida. Y aprovechando de la interrupción, Serpico huyó exitosamente de aquella incomoda acusación.
El rubio se cubrió con la manta y se volteó, ignorando al insecto. Patrañas. Su corazón jamás estaba tan alterado. Trató de dormir. Quién sabe, quizás los latidos que escuchaban los elfos no eran los de su pecho, sino los de Farnese, de la que no se despegaba ni un segundo. Sí, eso debía ser. O quizás ambos estaban mal de la cabeza...
Así, convencido y ciego en su obstinación, decidió obviar las palabras del elfo, quien a su vez, satisfecho de haber visto a Serpico nervioso, se devolvió a dormir junto a Becchi.
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Sylphs [Berserk]
FanfictionSerpico, manipulado por sus intensas emociones y obsesionado con fabricar la estrategia perfecta, a menudo se queda absorto en sus pensamientos sobre cómo asesinar al maldito espadachín. Pero bien sabe que hacerlo no será tarea fácil... - Esta his...