Capítulo 3

27 5 2
                                        

Al ver aquella coincidencia los dos nos miramos y él preguntó: "¿En qué hotel te alojaste?" Seguía jugando con mis cordones y dije: "En el Deian Hotel, al lado de la plaza que había cercano al palacio presidencial".

Orel me miró de nuevo y algo en su mirada había cambiado. Guardó la cámara de fotos en su correspondiente lugar y dijo: "Yo también estuve alojado allí. Era donde estábamos los pocos medios internacionales".

Sonreí y dije: "¿No es sorprendente que vivamos a menos de cien kilómetros, hayamos estado a escasos diez metros hace un año y ahora mismo estemos aquí esperando a un tren que no tiene intención de llegar?"

Orel levantó la mirada hacia el panel el cual marcaba las cuatro de la mañana. Al ver la hora dije en voz alta: "Llevo aquí diez horas y creo que llevo toda una vida aquí". Orel giró la cabeza y preguntó: "¿De qué va la conferencia en la Universidad que tienes que dar por la tarde?" Lo miré sorprendida y dijo: "No pude evitar escucharte con la chica que te llamó antes".

¡De qué me iba a extrañar! Que hubiese oído todo... Lo miré y dije: "Bueno, tampoco sé si es una conferencia... Según Adriel, mi novio, es más bien una charla amena". Orel me miró y dijo: "Para ti es una conferencia, pues con eso me quedo. Ahora bien, ¿de qué trata?"

Sonreí y dije: "Sobre las corresponsalías en territorios de conflicto". Orel de nuevo miró hacia el tatuaje y dijo: "Háblame un poco más sobre eso. ¿Qué tiene que ver contigo?"

Ya no sabía de qué manera sentarme, así que me levanté y pregunté: "¿Te importa si estiro un poco las piernas?" Orel negó con la cabeza y dándose la vuelta preguntó: "¿Quieres que demos un paseo? Allí, hay unas taquillas para dejar las maletas".

Aquella proposición me gustó y no dudé en aceptarla. Pusimos una moneda cada uno en nuestra respectiva taquilla y dijo: "Demos un paseo". Mientras caminábamos en silencio, él me miró y dijo: "¿Qué tiene que ver contigo la conferencia de mañana?"

Sonreí y dije: "Como te dije soy de Altaïr. Crecí y estudié allí. Cuando terminé la carrera, mi primer trabajo fue en Banon para un periódico local. Fui con toda la ilusión del mundo, pero lo que nadie se imaginaba es que cuatro meses más tarde de mi llegada se iba a producir..."

Orel continuó diciendo: "El golpe de estado y posterior estallido de la guerra". Asentí con la cabeza y dije: "Estuve un año allí, no sé ni siquiera como pude aguantar. Después estuve de corresponsal en Bregus y allí la situación mejoró. Hasta que encontré el empleo en el área de internacional en el periódico de Lesath".

Orel miró hacia la puerta de entrada y preguntó: "¿Quieres salir a tomar el frío helador de este lugar?" Hice un gesto con la cabeza aceptando el plan y una vez que llegamos a fuera y se veía un poco la nieve iluminada él dijo: "Así que tienes unos treinta años, Sila".

Lo miré y pregunté: "¿Tanto interés tenías en conocer mi edad? ¿No es más fácil preguntar?" Orel soltó una carcajada y dijo: "Eres muy astuta, pero ya sabes que a veces molesta que se pregunte por la edad".

Miré hacia la nieve iluminada, la pisé y dije: "A mí no me molesta, al contrario. Siento que si cumplo años es porque estoy viva, ¿cuántas personas no pueden contar mi edad o la tuya? ¿Tú qué opinas?" Orel hizo un gesto como si negara con la cabeza y preguntó: "¿Qué edad crees que tengo?"

Sonreí con los pies metidos en la nieve y dije: "Dímelo tú mismo". Orel dio media vuelta sobre si mismo y dijo: "Ya tengo treinta y cinco años". Sorprendida por su manera de contestar pregunté: "¿Ya tengo? ¿Ayer no los tenías?"

Orel se acercó a la barandilla a la que yo le había dado un puntazo horas antes y dijo: "Desde hace una hora que he aumentado un año en mi vida". Sonreí, me acerqué a él, le toqué el brazo y pregunté: "¿Es tu cumpleaños?" Él asintió y dije: "¡Felicidades!"

La estación del recuerdoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora