Llevaban 3 meses saliendo y habían acudido a citas, a MUCHAS citas, y no, Bokuto no se quejaba, para nada, disfrutó todas y cada una de ellas, por no hablar de lo maravilloso que era Akaashi como novio, era la persona más cariñosa, atenta y amable del mundo.
Sin embargo, Bokuto tenía ganas, tenía muchas muchas ganas de tener sexo, había intentado provocar a Keiji en muchas ocasiones, tanto en los vestuarios como cuando estudiaban juntos, pero nada de nada, conseguía un par de besos y ya, estaba harto de esta situación, así que pasó al siguiente nivel.
Decidió que esta vez sus provocaciones serían superobvias y superefectivas, así que se puso a investigar.
Primero pensó en comprarse un traje sexi de estos que salían en los mangas eróticos, pero lo descartó al buscarlo porque había muchísimos y no sabía cual le gustaría a su novio.
Después pensó en algo con cuerdas, juguetes o vibradores, pero de nuevo, no sabía si a Akaashi le gustarían ese tipo de cosas y lo dejó a un lado.
Al final se decidió por un clásico, la lencería, buscó y buscó hasta que encontró el conjunto perfecto, era negro, nada muy estrepitoso, era de dos piezas, la parte de arriba era una top pegado de encaje con dos aberturas para los pezones, y la parte de abajo, del mismo material y con una abertura situada en su entrada.
Después de comprarlo, ya tenía su plan ideado, se lo pondría con unas medias negras por encima de la rodilla y una sudadera enorme de su novio que tenía en su casa bajo "extrañas circunstancias", si podemos llamar extrañas al hecho de que Bokuto se la robase cuando Akaashi estaba distraído, volviendo al tema, se vestiría, le invitaría a estudiar y cuando pasase a su cuarto iría al baño a cambiarse por algo "más cómodo", cuando Keiji le viera definitivamente tendrían sexo.
Al fin llegó el día tan esperado, se saludaron con un breve beso en los labios porque la madre de Bokuto no estaba en casa y se dirigieron al cuarto del capitán.
Una vez allí y según lo planeado, Bokuto le dijo a Akaashi que iría a ponerse algo más cómodo y salió del cuarto, una vez cambiado se comenzó a sentir inseguro, ¿Y si a su novio no le gustaba? ¿Y si se veía feo o gordo? al fin y al cabo él tiene una espalda muy ancha y probablemente estropearía el conjunto en un cuerpo como el suyo.
Estuvo apunto de quitárselo, pero la voz de Keiji en su cabeza diciéndole lo tierno y hermoso que era le dio la valentía suficiente para salir del baño con seguridad.
Nada más entró por la puerta su novio le miró, sus ojos se abrieron y tragó saliva, Bokuto le miró inocentemente como si no se hubiera dado cuenta y se sentó muy cerca de él, se inclinó hacia delante invadiendo el espacio personal del otro para mirar en el cuaderno con tal de ver que estaba su chico escribiendo y a la vez dejando a Akaashi vislumbrar uno de los tirantes de la parte de arriba que llevaba Bokuto, volvió a tragar saliva y se concentró en ayudar a Kotaro con las matemáticas.
Después de un rato y viendo que no conseguiría nada, fingió que un bolígrafo salía despedido mientras estaba escribiendo y se levanto a recogerlo, se agachó como normalmente hacía y le dio "accidentalmente" un golpecito enviándolo debajo de un mueble, cambió su postura, se arrodilló en el suelo mostrando su trasero solo cubierto por las bragas y mostrándole su entrada ya dilatada a su novio, estuvo unos segundos "buscando" el bolígrafo y volvió a su postura normal para después sentarse junto a Keiji de nuevo.
Miró de reojo la entrepierna del pelinegro, este tenía una erección tan marcada que dolía solo con mirarla tan grande que hizo al chico del pelo bicolor morir de anticipación, sin embargo no dijo nada y siguió explicándole los problemas con eso entre las piernas.
Y no, no es que Akaashi no quiera hacerlo, para nada, es una de las cosas que más quiere, pero cree que el consentimiento es una de las cosas más importantes que existe en las relaciones, la primera vez, y si no se hubiese dado cuenta del nerviosismo del chico, le hubiese acabado forzando, por lo tanto, hasta que Bokuto no le diese un consentimiento verbal de que quería hacerlo no le pondría ni un dedo encima, porque sí, a simple vista, Bokuto estaba haciendo todo por provocarle, pero conocía a su novio como la palma de su mano, era lo suficientemente inocente y despistado como para no darse cuenta de lo que estaba haciendo o provocando en él y no quería acabar cometiendo un error por confundir las señales.
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