N°58

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Entonces lo miro fijamente, sus ojos estaban llenos de lágrimas.
Y le pregunto:

-¿Esto ya terminó?

Y él con el corazón partido pero sin mostrar culpa alguna, le susurro al oído diciéndole:

-¡Esto nunca existió!

¿Cómo me siento?Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora