Capítulo 1

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La tumba de mi abuelo
(Parte I)

Un lugar casi oscuro donde la luz que entraba era por tres orificios, además de un olor algo familiar y un piso lleno de huesos. Eso era lo único que asimilaba Towa después de una gran contusión.

- ¿Dónde esta Ahome? ¿Por qué necesitan a colmillo de acero? Preguntaba una voz masculina.

-¿Quién es Ahome? ¿Dónde esta Setsuna? ¡Setsuna! ¡Setsuna!- gritaba la albina con todas sus fuerzas aquel nombre, mientras asimilaba todo lo ocurrido.

- Ya veo entonces tu eres Towa,la hija mayor de Sesshomaru - desde las sombras aparece un joven con ojos dorados,pelo plateado y vestimenta roja. De improviso las preocupaciones de la niña desaparecieron y su mente solo podía enfocarse en una sola cosa "¿esas son orejas de perro? ¡Que lindas!"

- Responde o tendré que usar la fuerza- Con voz firme y mirada asesina el hombre le muestra sus afiladas garras, aún así ningún grito o amenaza surte efecto a la inocencia de Towa " ¿serán reales o un cosplay? ¿Me preguntó si me dejará tocarlas?" 

- ¡Habla!- Ya empujando la princesa despierta de su trance de orejas e inicia una conversación algo cortante.

-Dejame ir ahora, yo ni si quiera te conozco, tampoco a la persona que mencionas.-

- Que tonterías dices. Si tienes casi el mismo olor al desagradable de Sesshomaru.-

- Deberías seguir mi consejo y dejarme ir. Así no tendrás tantos problemas cuándo lleguen mis amigas.-

Ya con poca paciencia el Hanyo agarra del cuello a su sobrina y la alza. Entonces ella logra esa oportunidad y le patea su miembro haciendo que el peli-plateado la suelte, finalmente con un hueso afilado se libera de la soga que le sujetaba logrando así escapar.

- hija de...-

-Recuerda estas palabras bestia, mi nombre es Towa Higurashi y aunque sea hija de Sesshomaru yo formó mi propio caminó. - dejando al hanyo sorprendido por lo que dijo, ella huye del lugar saltando hacia la luz y encontrando un paisaje desconocido lleno se niebla y criaturas sin huesos.

- ¿donde estoy?- 

-¿ a donde crees que vas? -Le pregunta el mitad bestia mientras la arrastra del kimono de la chica.

-oye me lastimas- se queja la albina

-Shhh calla- le pone la mano en la boca a la niña para que no haga ningún ruido.

Ocultos en una esquina de la costilla del gran perro demonio pudieron ver a dos esqueleticos cien pies

- ¿dónde están malditos hanyos?

- salgan a jugar por toda la eternidad .

Inuyasha y Towa reconocieron ahí mismo a los demonios que habían acabado en el pasado, en eso como si sus mentes estuvieran conectadas su instinto de supervivencia se activó.

- ¿Tregua?- pregunta la albina

- Tregua- afirma el peli plateado

Salieron de su escondite y fueron a atacar a la dos mujeres cien pies, Inuyasha ataco a la más grande con su poderosas garras destruyendo su cuerpo ahí mismo, por otro lado Towa buscaba atacarla con puños y patadas puesto que era su primera batalla sin ningún arma, aún así era muy débil en ese tipo de combate e Inuyasha le toco ayudarla.

- Gracias- agradecida la hanyo de forma agotada.

-No cantes victoria, como tal aun no hemos acabado- Teniendo razón el hombre con orejas de perro, la niña pudo apreciar como los esqueletos volvían a formarse a su antigua forma como si nada les hubiera pasado.

- Debes de estar bromeando- Ya indignada la chica de ojos rojos.

- Estamos entre los límites de la vida y la muerte, ellas están muertas en teoría no pueden morir otra vez- explicandole a la joven que había pasado.

- entonces ¿cómo las derrotamos?-

- no lo se, mientras tendremos que luchar por nuestras vidas- indico el mitad demonio. La princesa se preocupo con las palabras de aquella bestia pero ella sabía que si perdía la esperanza no podría buscar a su hermana.

- Denos sus pieles- decia uno de los cien pies

- Denos sus vidas- aseguraba el otro bicho.

Entonces el combate volvio a empezar, pese a su gran desventaja, Towa decidió separarse de Inuyasha e ir a la parte más alta del monte de huesos, ahí ella se percato que esa no era una montaña sino los restos de un demonio.

- No bajes la guardia- decía la cien pies mas pequeñas y contándole la pierna a nuestra protagonista, Towa inquieta por no morir entro a la boca del demonio gigante y se escondió.

- Puedes esconderte pero no huir de tu destinó-  aseguraba el bicho, mientras la hanyo buscaba curar su herida "¿voy a morir?" se preguntaba "yo no puedo morir" recuerdos bellos llenaron su mente de la gente que le ayudo en su pasado" no puedo morir sin agradecerle a papá Sota", " no puedo morir sin cumplir la promesa a Mei", " no puedo morir sin ayudar a Moroha" , " y sobre todo no puedo morir sin recuperar los sueños a Setsuna". De repente el cuerpo de la albina empezo a palpitar y un fulgor plateado surgió del ojo derecho de la peliplateada.

- Me quitaste mis perlas arcoiris y mi vida, ahora voy a arrebatarte la tuya-

- callate insecto-  towa determinda golpeo al demonio de huesos haciendole algo de daño, - yo no voy a morir escuchaste- y como si fuera un llamado una espada fue directo hacia Towa, ella la empuña y ataca a la cien pies obligándola a desaparecer para siempre.

Yashahime: El legado de las tres princesasDonde viven las historias. Descúbrelo ahora