Capitulo 18

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Los restos de una guerra

Después del pequeño beso en los labios Yusei se apartó con una sonrisa pícara, disfrutando del rubor de Towa. Ella, recobrando la conciencia, le dio una bofetada con una mano temblorosa, mientras un pequeño grito de sorpresa y vergüenza escapaba de sus labios.

Towa: ¡¿Qué haces?!

Yusei: les doy un buen espectáculo. (Susurra el demonio)

Towa: ¡tonto! Fue mi primer beso.

Las aves demonios se rieron a carcajadas, disfrutando del drama adolescente, en la perspectiva de Towa esas aves parecían gozar el drama en su vida como una persona en la época actual disfrutaba una buena telenovela juvenil con todo lo ocurrido anteriormente. Pero el grito de su líder, los hizo volver en sí.

Ave alfa: YA VIENE KOGA

Un enjambre de terror descendió del cielorazo, millones de demonios aves con fauces abiertas y garras afiladas, además de armas bien afiladas; listos para despedazar todo lo que se interpusiera en su camino. Towa y Yusei se quedaron en shock al ver tantas aves llendo a la batalla. Sus rostros pálidos reflejaban el terror que sentían ante la perspectiva de enfrentar a un ejército tan numeroso y feroz.

Towa: dime qué tú manada es grande.

Yusei: No somos tantos como esos pajarracos.

Towa trago saliva y Yusei espero hasta que viera la última ave en salir del nido, cuando ya sintió hasta la última ave en salir de la cueva estiró su mano y le dijo a Towa con una sonrisa.

Yusei: Creo que ya se fueron todas ¿Lista?

Towa: ¿Listo para que te vuelva a abofetear?

Yusei: Me refiero para salir de aquí.

Towa asintió y apretó su mano, Yusei tomó la mano de la joven, la atrajo hacia él y la levantó en brazos con un movimiento fluido. Estudió la fosa, evaluando cada salto. Con un impulso poderoso, saltó de piedra en piedra, sorteando grietas y obstáculos, hasta que finalmente lograron salir de su prisión.

Towa: lo logramos, lo logramos, ves que si podemos salir de ese sitio.

Por la emoción la chica de cabello negro abraza tiernamente al demonio, La cola del demonio se movió con fuerza, revelando su emoción contenida. A pesar de su intento de parecer frío, sus brazos la rodearon con suavidad a la chica así correspondiendo su abrazo.

Yusei: No se te olvide que yo hice todo el trabajo en nuestro plan de escape.

Towa: No dañes el momento que te vuelvo a abofetear.

Al poco tiempo, el abrazo terminó y Towa pudo ver la luz que emanaba de la cueva, que parecía más iluminada. Era señal de que pronto amanecería y sus poderes de demoniacos regresarían. Ambos adolescentes se miraron y, con un gesto de aceptación, se dispusieron a salir. Pero en ese instante, algo gigantesco cubrió la salida de la cueva, era el alfa de las aves demonio, que con una sonrisa malévola bloqueó su paso.

Ave alfa: Vaya, vaya... ¿Qué sorpresa? El futuro no-alfa del clan de los lobos y su dulce compañera, tan vulnerables y solos,que apetitoso.

Yusei: Jodete.

El gigante demonio ave alfa utilizó sus alas para empujar a la joven hacia el abismo con una fuerte ventisca. Sin embargo, en un acto de supervivencia instintiva, Towa clavó el hueso afilado que guardaba entre sus ropas en la roca, aferrándose a él con uñas y dientes para no caer en el vacío, mientras en su mente pedía: "¡Aguanta, Yusei!".

Yashahime: El legado de las tres princesasDonde viven las historias. Descúbrelo ahora