Extra: Boda

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Harry suspiró mientras miraba a Sirius, que seguía con el puchero, los dedos tamborileando sobre el papel mientras Draco se estaba desesperando por los nervios de su tío.

—Vamos, Sirius —dijo con suavidad—. Solo necesitas recordar lo que sientes. No es un examen, es tu momento.

Sirius lanzó una mirada dramática, pero Harry pudo ver la emoción contenida detrás de sus ojos. Tomó la pluma y comenzó a escribir con manos temblorosas, mientras Harry le daba pequeñas indicaciones, recordándole anécdotas, palabras que siempre compartían. Poco a poco, la tensión se transformó en sonrisas nerviosas.

Mientras tanto, en otro salón, Remus se encontraba nervioso, siendo arreglado por Lily, que vestia un elegante vestido que reflejaba su personalidad firme y segura. Cissy de igual forma lo observaba y ajustaba algunos detalles finales, sin perder su habitual aire de eficiencia tranquila.

Harry tocó la puerta y asomó la cabeza para buscar a su madre con la mirada.

—¿está listo? —preguntó Lily con una sonrisa, sintiendo los nervios de Sirius a tráves de Harry.

—Sí… más o menos —respondió Harry, con un guiño—. Pero todo está bajo control.

El sonido de pasos apresurados anunció que James finalmente había logrado que todos se movieran hacia el salón principal. Harry tomó una respiración profunda, Sirius al lado suyo con los votos ya escritos, y juntos avanzaron hacia el momento que habían esperado durante años.

Sirius avanzó por el pasillo, con Harry a su lado como padrino, respirando profundo para calmar los nervios que lo hacían tambalear. Cada paso lo acercaba a Remus, quien lo esperaba con la calma serena que siempre lo caracterizaba, pero con un brillo en los ojos que delataba su emoción contenida.

James, junto a Lily, los observaba con orgullo y cariño, recordando todos los años que habían compartido con ambos. —No puedo creer que este día haya llegado —susurró James, apretando suavemente el brazo de Lily.

Sirius sostuvo los votos con manos temblorosas, y Harry le dio un leve apretón en el hombro antes de moverse hacia los asientos de en frente donde se encontraba ya Draco, quien lo miraba con una sonrisa.

Remus sonrió con suavidad, tomando la mano de Sirius con firmeza. —Estamos listos —dijo, su voz tranquila pero cargada de emoción.

Cuando llegaron al altar, el silencio respetuoso llenó la sala. Los invitados contuvieron la respiración mientras Sirius leía sus votos, cada palabra cargada de sinceridad, nostalgia y amor. Remus respondió con palabras que hablaban de confianza, años compartidos y la certeza de que juntos podían enfrentar cualquier cosa.

Draco no lo había notado, pero en toda la ceremonia durante el intercambio de votos, Harry no apartó la mirada de él, imaginando que eran ellos quienes estaban celebrando ese día especial.

Las lágrimas contenidas se mezclaron con sonrisas, los abrazos y apretones de manos recordaron a todos que esto no era solo una boda: era la celebración de un amor que había superado obstáculos, miedos y el paso del tiempo.

Finalmente, al intercambiar los anillos y sellar sus votos con un beso suave pero lleno de promesa, Sirius y Remus supieron que este era el comienzo de su nueva vida juntos.

Harry, Draco, James y Lily aplaudieron con lágrimas en los ojos, felices de ser testigos de un momento tan auténtico y profundo.

Y así, entre risas contenidas, miradas cómplices y la emoción de todos los presentes, los recién casados comenzaron su camino juntos, conscientes de que los años los habían preparado para este instante y que nada podría romper la fuerza de lo que habían construido con amor, paciencia y confianza.

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El Gran Salón estaba lleno de risas y música, con las luces doradas reflejándose en los vestidos y trajes de los invitados. Sirius y Remus se movían entre los invitados, sonriendo y recibiendo felicitaciones, mientras Harry se encontraba camino a la mesa donde se encontraba Draco.

—Tu príncipe llegó —dijo Harry, dejando un beso rápido en la mejilla del rubio, que lo miró con esa mezcla de orgullo y fastidio habitual.

Bufó Draco, aunque no pudo ocultar la sonrisa.

—Remus se ve realmente feliz, ¿como logró eso Sirius?

—Oye, Sirius tiene muchas cualidades que atraen a cualquiera– Harry tomó la mano de su rubio dirigiéndose a la pista y Draco lo siguió con una carcajada.

Se acercaron a la pista de baile, esquivando parejas y saludando a amigos, una vez en el centro, se acomodaron para comenzar a bailar de forma tranquila, Harry con sus brazos al rededor del cuello de Draco y este último sosteniendo su cintura con ambas manos,  Harry susurro tranquilamente:

—Mira a Sirius y Remus… algún día seremos nosotros ahí, ¿verdad?

Draco levantó una ceja, enternecido, y acercó su frente a la de Harry:

—Claro que sí, pronto será nuestro momento.

—Perfecto —Harry sonrió, dejando que su cabeza descansara unos segundos contra el pecho de Draco.

Draco soltó una risita—. Aunque creo que serias un desastre encantador en la pista al momento de nuestro baile.

Ambos empezaron a dejarse llevar por la música, riendo mientras recordaban antiguos bailes en Hogwarts y creando nuevos recuerdos.

Y entre risas, miradas cómplices y un baile que parecía eterno, los dos sabían que algún día también tendrían su momento especial, justo como Sirius y Remus en el centro de la sala, celebrando su amor.

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Han pasado 4 años...(literalmente)

HoneyDonde viven las historias. Descúbrelo ahora