Capítulo 2
Lena's POV
La noche en aquel pequeño hotel llego, tenía colores frescos, como azul turqués, y salmón. La habitación en la cual me quedaba tenía un pequeño balcón el cual daba vista a una pequeña playa que estaba por ahí.
Se sentía bastante bien volver a aquellos lugares, por primera vez en mucho tiempo me sentía libre, sin presión alguna, aquí yo podía ser quien era realmente, no tenía por qué fingir nada. Solté un pequeño suspiro, ahora todo estaría bien.
Mire la hora en mi teléfono, eran cerca de las nueve, Nia había quedado de pasar por mí antes, para luego ir al pequeño bar que estaba abajo.
-Toc, toc, ¿Se puede? -Nia asomaba su cabeza por la puerta.
-Claro, pasa. -me quede viéndola, tenía puesto un pequeño vestido color morado, su pelo suelto, unas sandalias negras, se veía guapa, el color morado hacia resaltar su piel. Yo opte por algo más cómodo, unos shorts de mezclilla que me quedaban a mitad del muslo, una playera de tirantes blanca y los típicos converse negros. A pesar de que ya tenía 25 años seguía vistiéndome como una adolecente, solo en algunas ocasiones.
- ¿Crees que conozcamos a alguien esta noche? -Nia se miraba en el espejo, esponjándose un poco el pelo.
-No lo sé, solo espero pasarla bien esta noche. -tome de mi bolso mi cartera, para luego guardarla en la bolsita del short. - ¿Nos vamos? -abrí la puerta para salir al pequeño pasillo.
Al llegar al bar, lo primero que notamos es que no se encontraban tantas personas, tal vez era por la hora o simplemente nadie quería ir a ese pequeño lugar. Unas cuantas personas están sentadas en la barra y ortos jugaban billar. Nos acercamos a la barra y nos sentamos. Rápidamente un chico se acercó.
- ¿Que van a beber señoritas? - el chico era lindo, hasta podría decirse que guapo, cabello castaño, ojos verdes, altura promedio, bronceado y poco musculoso, el hombre perfecto para las chicas, incluso veía que para Nia que dejo escapar un suspiro, pero aquel chico no era mi tipo, ni siquiera se acercaba.
-Hmm, yo quisiera una cerveza, por favor- voltee hacia Nia para ver qué era lo que ella pediría. - ¿Tu que tomaras?
-Una piña colada estaría bien. - Dice sin dejar de ver a aquel chico.
-Ella quiere una piña colada... y también tu numero al parecer. - murmure por lo bajo, causando que el chico volteara.
- ¿Me decías...? - yo solo pude negar con la cabeza y él se retiró yendo por lo que habíamos pedido.
-Ese chico esta como para comer con una sola mano. - decía Nia que recargaba su codo en la barra para luego morder un poco su puño. Yo solo la veía, pensando en cómo podía ponerse cachonda con solo ver a un tipo. - ¿Qué? No me has de negar que si este guapo
-No lo niego, es guapo, pero a mi sinceramente no se me dan los chicos. - evitaba la mirada de Nia, pensando que ella se espantaría y me diría de cosas hirientes, así como mis padres lo hacían.
- ¡Venga! Ya decía yo que eras lesbiana, nunca había tenido una amiga bollera. No tienes nada de que temer Lena, no te juzgare.
Yo no sabía si ella o podía muy bien leer las facciones de mi cara o yo no sabía disimular la cara de pánico que tenía, al pensar que probablemente ella se marcharía.
-Gracias, Nia, de verdad te lo agradezco.
-Conmigo no tienes por qué temer Lena, yo no soy quien, para juzgarte, así que ahora brindemos. - tomo mi cerveza y ella su piña colada. - Porque sean unas excelentes vacaciones. - y chocamos nuestros vasos para a continuación beber el contenido.
Y así pasamos dos horas bebiendo y platicando de nuestras vidas, Nia me contaba que ella antes daba clases de baile y que también por un tiempo fue modelo. Y con ese cuerpo que tiene no dude ni por un segundo que ella lo fuera. También menciono que sus padres habían muerto en un accidente automovilístico, dejándola a ella sola con su abuela en Texas.
- ¿Y tú Lena, que hacías antes de venir hacia acá? - preguntaba bebiendo del popote que tenía a un lado una pequeña sombrilla de color rosa fucsia.
-Yo estudiaba en la universidad de medicina, soy doctora y digo soy porque logre graduarme, también estudie finanzas, tengo un doctorado en ciencias también, de echo tengo varias profesiones, pero mis padres no querían que yo lograra mi sueño, ellos querían que yo trabajara en la empresa, pero no me apasionaba mucho la idea, también tomando en cuenta de que me gustan las chicas, así que un día harta de ellos, tome mis cosas y tome el primer vuelo a México.- me encogí de hombros viendo como por la puerta entraban unas chicas que al parecer una esta pasada de tragos.
-Pues tus padres son unos idiotas. -decía Nia mientras golpeaba un poco la mesa y reí por eso ya que ella se notaba que las piñas coladas con vodka que empezó a pedir hace como una hora le empezaban hacer efecto.
-No te preocupes, ahora estoy bien, lo único que quiero es tener a mi hermano conmigo y establecerme aquí.
-Bien, yo te ayudare en lo que pueda, pero no voy a poder ayudarte si no voy al baño en este instante así que. - tomo su bolso. - ahora vuelvo. - y se dirigió al baño.
Pasaron cinco minutos cuando sentí que alguien toco mi hombro por detrás. Era una chica. Pelo rubio brillante, recogido en una coleta, de estatura era alta, muy alta, piel blanca, un poco bronceada. Vestía unos shorts blancos algo sucios, playera de manga corta negra.
- ¿Se te ofrece algo?
-Eres una idiota-Solo pude verla sin saber que responder, me acaba de insultar y yo ni siquiera sabía quién era.
-Disculpa tal vez te estas confundiendo con alguien más. - trate de sonar amable
- ¡Eres una idiota mentirosa que solo jugo conmigo durante tres años!, ¡tres putos años! ¡Decidiste irte con él, antes que conmigo! ¡Eres una puta! P-U-T-A.
- ¿¡Quién te crees que eres tú para hablarme así!? Ni siquiera te conozco, así que si me disculpas te voy a pedir que te largues en este momento.
-Si quieres tú que me largue yo, así como lo hiciste tú conmigo, ¡Zorra! Eso es lo que eres una zorra puta...-cuando yo estaba a punto de reclamarle de nuevo llega alguien por detrás de aquella chica y la detiene sosteniéndole los brazos tras la espalda.
- ¡Mierda Kara! ¡No puedo dejarte ni cinco minutos sin que ocasiones malditos problemas! - aquella chica voltea a verme- lo siento si le causó problemas, como puedes ver no se encuentra bien, te pido nos disculpes.
-Solo aléjala de mí por favor. -Empiezo a tomar mis cosas para luego dirigirme hacia la puerta de salida, cuando escucho que gritan mi nombre.
-Lena, espera- Es Nia. - ¿Qué sucedió allá?
-Ni siquiera yo lo se Nia, ¿Nos podemos ir ya? - digo un tanto irritada.
-Claro, claro andando.
Caminamos hacia fuera del lugar y ahí veo como aquella chica trata de subir a un taxi a aquella chica que me ha gritado y cuando menos lo espero ella voltea para donde nosotras estamos y es ahí donde vuelve a gritarme-
- ¡ERES UNA PUTA ZORRA!
- ¡Jodete imbécil! - alzo mi mano para luego enseñar el dedo medio. - ¡Metete esto por el culo, idiota!
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EL MOMENTO INDICADO
RomansPara Kara Danvers la vida es como un sube y baja, aunque siempre había estado en la cima de este no podía siquiera negar que había ocasiones en las que no lo estaba. Lena Luthor, cansada de sus padres decide huir de ellos y tomar unas largas vacaci...