Cap. 9 --- Pesadillas.

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LUZ ANDABA CAMINANDO POR LA CALLE, hasta que, de pronto, sintió cómo un pañuelo se posaba sobre su boca y la vista se le comenzaba a nublar.

Al abrir los ojos y al acostumbrarse a la luz, pudo darse cuenta de que estaba amarrada a una silla, con la boca tapada por una cinta.

---¿Me extrañaste? ---Escuchó una voz, haciendo que mirara para todos lados, intentando averiguar de quien se trataba.

No fue hasta que esa persona se acercó más que Luz pudo ver quién era.

---Hola princesa--- Saludó Max con una sonrisa cínica.

---Mm...--- Moduló Luz como pudo, a causa de la cinta.

---Ah, claro.

El chico se acercó a la pelirroja y, con un movimiento brusco, despegó la cinta de su boca.

---¡Ah! ---Soltó por el dolor--- ¿Qué estoy haciendo acá?

---Digamos que la última vez me dejaste con más ganas. ---Respondió Max--- Aunque estuviste muy bien.

---Por favor... ---Suplicó, sintiendo cómo la voz se le quebraba--- No me hagas nada.

---Tranquila princesa... ---Dijo Max, acercándose a ella--- No dolerá.

El pelinegro comenzó a besarle el cuello a Luz, haciendo que se le llenaran los ojos de lágrimas.

---¡Por favor! ---Suplicó--- ¡No!

De pronto, Luz abrió los ojos y se sentó muy agitada en la cama.

Todo había sido una pesadilla.

Miró a su alrededor y frunció el ceño al ver que estaba en la cama de Laura, hasta que recordó que el día anterior habían hecho un intercambio de camas.

Al ver la hora, pudo darse cuenta de que apenas eran las tres de la mañana.

---¿Qué pasó? ---Preguntó Marizza, sentándose en su cama. 

---No, nada.

---¿Entonces por qué estás llorando? ---Preguntó, mirándola.

Luz, confundida, se tocó los ojos, dándose cuenta de que si tenía algunas lágrimas.

---Dale, contame--- Insistió la de rastas.

---Fue solo una pesadilla ---Respondió Luz, secándose las lágrimas--- No te preocupes.

---Lo soñaste a él otra vez ¿Verdad?

---Si...--- Dijo sincera.

---Mira, vos misma lo dijiste, solo fue una pesadilla ---Afirmó--- No te va a pasar nada.

---Capaz tengas razón... ¿Pero no es raro qué después de mucho vuelva a soñar con él?

---Si...

Ambas se quedaron hablando sobre ese tema, sobre Iván, sobre Pablo y otras cosas más.

(....)

A la mañana siguiente, Pablo se encontraba solo en su cuarto, hasta que por la puerta entraron sus tres amigos.

---Hola--- Saludaron los tres.

---Hola ---Saludó el rubio--- Les tengo que decir algo.

---¿Qué pasó? ---Preguntó Iván, mirándolo, al igual que los otros dos.

---¡Gané la apuesta! ---Soltó con una sonrisa.

---¡¿Qué?! ---Preguntaron incrédulos, Iván y Guido.

Siempre Rebeldes ~~ 𝚁̷𝚎̷𝚋̷𝚎̷𝚕̷𝚍̷𝚎̷ 𝚆̷𝚊̷𝚢̷Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora