Capítulo 37

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Notita:
Aparece un nuevo personaje así que creo que no entenderán el nombre de la chica hasta que terminen de leer el capítulo. Les aviso pa'que no se confundan tanto xd.

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Rosa.

Han pasado dos meses desde la boda de Natalia y Matías y realmente me siento más cansada de lo normal pero hoy desde la tarde he iniciado con dolores sólo que no quise decirle nada a Alonso. El pobre no ha dormido bien en estas últimas semanas por estarme cuidando y ahora quedó rendido.

Me incorporé para levantarme e ir por agua al piso de abajo.
Alonso deja una jarra con agua a mi lado pero quiero caminar un poco, quizá así se me tranquilicen los dolores.

Al abrir la puerta, Alonso se movió pero no despertó y lo agradecí tanto porque es capás de molestarse conmigo.

Apenas si avancé unos pasos cuando los dolores llegaron más fuertes.

-Ah... -Me quejé tocando mi vientre.

Estaba empezando a sudar y las piernas me temblaban.

-Calma, mi niña...

Me recargué en la pared y respiré profundamente, después dejé escapar el aire y volví a hacer lo mismo unas cuantas veces.

Crei que todo pasaría pero fue lo contrario porque me llegaron contracciones en la cadera.

-¡Dios! -Me quejé y abrí las piernas por inercia.

-Tu eres más necia de lo que creí -Dijo Alonso en tono preocupado.

Me ayudó agarrándome para que pudiera caminar pero ya ni eso podía.

-La pañalera... Llámale a Matías... El hospital... -Dije con palabras entre cortadas al mismo tiempo que me quejaba del dolor.

-Esperame aquí, no te muevas...

-Como si pudiera...

Regresó a la habitación por las cosas y el tiempo que se tardó se me hizo eterno.

Mientras me cargaba y salíamos de la casa, le ayudé llevando el celular a su oreja.

-Mi hija ya va a nacer, ¡Te vemos en el hospital! -Dijo Alonso.

-No tardo...

Escuché hablar a Matías y tiré al móvil cuando Alonso me metió a la camioneta.

-Aguanta, mi amor, aguanta...

En cuanto salimos de la cochera y arrancó, los dolores venían más fuertes.

-Conduce más rápido -Le pedí nerviosa y sintiendo miedo.

-Respira profundo y deja salir el aire...

-¡No funciona! -Chillé.

-No lo has intentado, mi niña...

Las lágrimas se me salieron mientras hacía lo que Alonso me pidió.

Un auto se pegó mucho a nosotros y después Celeste se asomó por la ventana del asiento trasero.

-Oh, cielo, aguanta...

Sonreí asintiendo pero llegó una contracción más fuerte.

Cerré los ojos con fuerza al mismo tiempo que tocaba mi vientre y cuando me dí cuenta, Celeste ya estaba metiéndose a la camioneta por la ventana.

-¡Odio que Matías te haya enseñado eso! -Grité molesta aunque muy en el fondo amé que Celeste se metiera-. ¡Vas a caerte!

-Estoy bien...

A Tu Lado #5 (Completa ✓)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora