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Todos conocemos a la típica niña perfecta que odias,  porque es mejor que tú y lo sabe.

Esa era ella, una chica con una familia adinerada que siempre llamaba la atención por sus labios rojos y su ropa cara. Su sonrisa, su adorable acento británico, la forma en la que andaba, hacia volverse loco a cualquiera, pero nadie se atrevería a decírselo, pues su "perfecto novio" les dejaría mal parados.

Emily ya llevaba meses saliendo con Víctor Criss, uno de los chicos más temidos por los raritos, como él mismo solía llamarlos, pero de los más queridos por las mujeres, curiosamente. Ella tenía más que claro que todas se morían por sus ojazos y su precioso pelo rubio, pero era todo suyo, y eso no iba a cambiar, a menos que ella quisiera.

Saltaba a la vista que Emily no era feliz con el, todos lo comentaban, pero quién se iba a atrever a decirselo? Víctor había cambiado, desde que la madre de Henry murió, él cambio, y con el, sus amigos. Henry le lavó el cerebro a Victor, le convenció de que si no le demostraba a su chica quién mandaba, ella se iba a ir de rositas con otro.

La mayoría nos dimos cuenta de cómo las falditas cortas de Emily se convirtieron en pantalones largos y de cómo ella dejo de lado a sus amigas, no es que quisiera, es que apreciaba su salud. Víctor cambio el "Mamá, puedo salir?" Por un "Victor, te parece bien si salgo?" De la boca de Emily, ella no estaba nada de acuerdo con esto, pero estaba asustada.

Sufrió meses de verano en sudadera por el, ayunó durante semanas, solo por los "Te vas a comer todo eso?" Que le proporcionaba su novio. El no tenía ni idea de lo que hacía y en cierto modo se sintió mal, pues la había querido mucho, y en cierto modo la amaba, pero quería que fuera solo suya.

El que más notaba todo esto, y al que peor le parecía era a cierto chico con grandes gafas que se sentaba cerca de la pelirroja en clase de historia, a el no le apasionaba precisamente esta materia, y se dedicaba a mirarla, veía el cansancio en sus ojos, y como cada vez evadía más las miradas de la gente.  Pero si hay algo que nunca cambiaba, el  color de sus labios, y el brillo en su mirada cuando accidentalmente se cruzaba con la suya.

Richie admiraba mucho a Emily, pues él veía sus excelentes calificaciones, la buena relación que tenía con su hermano, cómo siempre era amable con los más pequeños y como a pesar de todo lo que pasaba en su relación seguía siendo envidiada.

Style - Richie TozierDonde viven las historias. Descúbrelo ahora