-Uno

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Puse mi mano en su mentón, nos miramos a los ojos y ambos nos sonrojamos, pero ninguno apartó la mirada, nos fuimos acercando hasta que nos besamos, esa sensación de amor no la sentía hace miles de años...él me hace sentir paz. Vamos caminando, voy justo detrás de él, puse mi mano en su hombro e hice que se detuviera, bese su frente, él sonrió y sus mejillas se pusieron ligeramente rojas, él se giró y me miro, me abrazo y beso mi cuello, un escalofrío recorrió mi cuerpo, ocasionando que los vellos de mi nuca se erizaran, sonreí y mis mejillas se sonrojaron, esto es raro, pensé, jamás me había pasado, es lindo volver a amar.

Es bochornoso el reconocer que cada que pienso en él me sonrojo y sonrió como un simple mortal cuando está enamorado, estoy enamorado de un humano, ¡¿pueden creerlo?!, yo, el mismísimo conde Drácula, enamorado de un simplemente mortal...si mis antepasados vieran esto, ya abrían enterrado una estaca en mi corazón. Louis, un humano amable, con una personalidad divertida y relajada, jamás conocí a alguien así, debo protegerlo, siento esa necesidad de estar para él y protegerlo de todo lo malo.

 Louis, un humano amable, con una personalidad divertida y relajada, jamás conocí a alguien así, debo protegerlo, siento esa necesidad de estar para él y protegerlo de todo lo malo

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Narra Harry

Están construyendo el hotel...el hotel donde miles de monstruos podrán venir, hospedarse y ser ellos mismos, no ocultarse por el miedo a que esos horribles humanos quieran acabar con nosotros, aquí podrán ser ellos mismos.

Estoy viendo cómo van los planos de mi hotel

—No, no, hazlo más grande—comente—quiero hospedar a muchos monstruos

El arquitecto sonrió, asintió y borró algunas cosas e hizo lo que le pedí

•🩸•

Estoy con Gemma, ella miro hacia afuera, ya que la puerta está abierta

—¿Qué hay afuera?—apuntó a la puerta y estaba por salir

—Oh no—camine rápido, puse mi mano en su hombro y la detuve—nunca vamos allá afuera...nunca

La lleve a otro lado de la casa e hice que se cerrara la puerta

—¿Por qué no podemos ir?—pregunto Gemma

—Los humanos son...—relamí mis labios—son cosas horribles, que lo único que buscan es quemar tu ropa, morder tus pies—tome su pie derecho con mi mano y ella lo quito rápidamente—y quitarte tus dulces

Ella se escondió debajo de la mesa, me puse en cuclillas y la mire

—No me quites mis dulces—dijo y abrazo su paleta

—Gemms, no debes tener miedo—sonreí con ternura—le prometí a mamá que te protegería para siempre

Me puse de pie y ella salió, me fui a sentar al sofá y ella se sentí a mi lado, comencé a tocar un ukelele que estaba a mi lado

Hotel TransylvaniaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora