Día 1.

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Camila White.

Desperté gracias a los gritos de mi mamá con mi papá, de todos los días gracias al humor de mamá. Me senté en la cama lanzando un suspiro cansado y tomé la toalla que estaba al lado de mi mesa de noche. Fui directamente al baño tomando mi celular mientras iba escogiendo una canción para escuchar mientras me baño, sí, lo hago. Me decidí por una de mis canciones favoritas y entré al baño cerrando la puerta con seguro escuchando el sonido de la guitarra y la batería de la canción, dios, My Heart de Paramore es una de las canciones que no puedo dejar de escuchar en mi vida. Quité mi ropa mientras encendí el agua caliente de la ducha y entré al agua no sin antes darme cuenta que mi piel estaba con los pelos de punta.

***

Salí envolviendo mi cuerpo con la toalla que había dejado colgada, y fui directo a mi closet para buscar ropa, estúpido colegio, estúpido el creador de la escuela, hijo de puta. Tomé mi camiseta favorita, obviamente de ''Panic! At the disco'', una de mis bandas favoritas, Un jean rosado con un cinturón negro, y unas zapatillas rojas con los cordones blancos. Tomé mi celular y marqué el número de André para preguntarle si ya estaba listo.

-¡André! ¿Estás listo?

-Hola boba, eh... súper listo, el más listo –dijo él con un todo de vergüenza y nerviosismo–

-No jodas, ¡aún no te has levantado, apúrate y vamos! –Dije con un tono enfurecido, o por lo menos así lo intentaba parecer–

-Bueno niña, ya voy, sabes que no soy mujer para demorarme horas como tú, nos vemos en 15. –dijo y colgó–

***

Sentí como golpearon la puerta y bajé corriendo con mi mochila en la mano, abrí y vi como el hijo de puta de André arreglaba su cabello como si fuera el más lindo de todos, reí un poco y sentí como me gritaron desde adentro ''ojalá no fueras mi hija, así tener el derecho de decirte hija de puta''. Yo, confundida sin saber qué hacer, me devolví y grite ''No te preocupes, tienes el derecho, siempre lo he sido'' y cerré la puerta de un portazo.

-Hola enana, ¿Todo bien? –Dijo André sonriéndome-

-¿Y tú quien eres para decirme enana? Tampoco mides dos metros. –Reí e intenté arreglar mi zapatilla, ya que la sentía algo incomoda–

NOTA DE LA AUTORA.

Primero que nada, ¡Hola! Un gusto, me llamo Damaris y, esta novela la estoy escribiendo de hoy en la tarde, y se la mostré a dos amigos, que me dijeron que estaba buena, y les dije que la subiría, bueno ya la subí y este es el capítulo uno de 365 días de depresión. Hice el capitulo corto, porque no estoy muy inspirada, el punto es que trataré de subir un capítulo todos los días en las tardes, ¿les parece? bueno, adiós, un gusto.

365 días de depresión.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora